Mateo Buniva tiene 24 años y enfrenta una enfermedad poco frecuente que comenzó a avanzar en el último tiempo. Necesita viajar a Estados Unidos para someterse a un trasplante de médula ósea que puede frenar su evolución y evitar daños irreversibles. Su familia inició una campaña que rápidamente multiplicó la solidaridad, pero todavía queda mucho camino por recorrer.

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Hay momentos en los que el tiempo adquiere otro valor. Para Mateo Buniva y su familia, cada día cuenta.

Mateo tiene 24 años —cumplirá 25 el próximo lunes 10 de agosto— y desde pequeño convive con adrenoleucodistrofia, una enfermedad genética poco frecuente que afecta principalmente al sistema nervioso y las glándulas suprarrenales.

Durante años, los controles permitieron seguir su evolución. Sin embargo, en junio llegó la noticia que modificó por completo el escenario ya que los estudios detectaron que la enfermedad había comenzado a avanzar.

A partir de allí comenzó una carrera contra el tiempo.

La alternativa planteada por los especialistas es un trasplante de médula ósea, un procedimiento que podría detener el avance de la enfermedad antes de que provoque daños neurológicos irreversibles.

Para realizarlo, Mateo deberá viajar a Minnesota, Estados Unidos, donde podrá acceder al tratamiento. Pero esa posibilidad implica afrontar costos muy elevados vinculados no solamente con la intervención médica, sino también con el traslado y la permanencia durante todo el proceso.

Una historia que la familia ya conoce

La enfermedad no es desconocida para los Buniva.

Uno de los hermanos de Mateo también padeció adrenoleucodistrofia y, en 2005, se convirtió en el primer paciente de la provincia de Córdoba en recibir un trasplante de médula ósea por esta patología. Tiempo después falleció.

Aquella experiencia familiar atraviesa inevitablemente este nuevo desafío, aunque hoy existe una diferencia fundamental. La enfermedad de Mateo fue detectada en una instancia en la que los médicos consideran posible intervenir para intentar detener su avance.

Por eso, actuar rápidamente resulta determinante.

La solidaridad comenzó a multiplicarse

Ante la necesidad de reunir los recursos para hacer posible el viaje y el tratamiento, familiares y allegados pusieron en marcha una campaña solidaria que encontró una respuesta inmediata.

En apenas dos días, la colecta había superado los 19 millones de pesos, una cifra que refleja la enorme movilización que comenzó a generarse alrededor de Mateo.

Pero la meta todavía está lejos y la campaña necesita continuar creciendo.

Cada aporte, independientemente de su monto, suma. Y también suma compartir la historia, difundir la campaña y conseguir que llegue a más personas.

Detrás de los números hay una familia que intenta transformar cada gesto solidario en algo mucho más importante: la posibilidad de llegar a tiempo.

Mateo tiene por delante un tratamiento complejo y una batalla enorme. Pero también tiene una oportunidad.

Y esa oportunidad, hoy, puede construirse entre todos.