La metalurgia atraviesa un fuerte retroceso a nivel nacional, pero el impacto adquiere una dimensión particular en Córdoba, donde la actividad cayó 7,9% interanual en julio. La maquinaria agrícola y la metalmecánica, pilares de la economía provincial y especialmente del sudeste cordobés, están entre los sectores más afectados.
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La crisis que atraviesa la industria argentina tiene en Córdoba uno de sus capítulos más preocupantes. En un escenario nacional marcado por la caída de la producción, el bajo uso de la capacidad instalada y la pérdida de puestos de trabajo, la provincia mostró durante julio el peor desempeño entre los principales distritos metalúrgicos del país.
La actividad metalúrgica cordobesa cayó 7,9% interanual, un retroceso considerablemente superior al promedio nacional, que fue del 4,4%.
Pero detrás de esos porcentajes hay una cuestión estructural que vuelve especialmente sensible el dato para Córdoba: buena parte de su entramado productivo está directamente relacionado con la metalmecánica, la fabricación de maquinaria agrícola, las autopartes y las cadenas vinculadas al campo.
Y esa realidad se profundiza en el sudeste provincial, donde localidades como Marcos Juárez y numerosas ciudades de la región tienen una fuerte presencia de empresas metalúrgicas y fabricantes vinculados directa o indirectamente con la producción agropecuaria.
La maquinaria agrícola, en el centro del problema
Uno de los sectores más afectados es precisamente la maquinaria agrícola. A nivel nacional, el rubro registró durante julio una caída interanual del 7,7%, mientras que la cadena vinculada al agro retrocedió 7,9%.
Son números que tienen una lectura particular para Córdoba. Lo que en otras provincias puede representar la crisis de una rama industrial, en buena parte del interior cordobés significa el deterioro de una actividad central para las economías locales.
Fabricantes de maquinaria, agropartistas, proveedores, talleres y numerosas pequeñas y medianas empresas forman parte de una cadena que genera empleo y movimiento económico en toda la región. Por eso, cuando la actividad se retrae, el efecto no queda limitado a las fábricas.
Una industria trabajando muy por debajo de su capacidad
El panorama nacional tampoco ofrece señales alentadoras. La industria metalúrgica cayó 4,4% interanual en julio y acumula una contracción del 5,5% durante los primeros siete meses de 2026.
Uno de los indicadores que mejor refleja la magnitud del problema es la utilización de la capacidad instalada. Las empresas metalúrgicas trabajaron durante julio con apenas el 39,2% de su capacidad, seis puntos porcentuales menos que un año atrás.
El empleo también comenzó a sentir el impacto, con una caída interanual del 2,2% en la cantidad de puestos de trabajo del sector.
Las expectativas empresariales, además, están lejos de mostrar un cambio de tendencia. Siete de cada diez firmas consideran que sus niveles de producción no mejorarán durante los próximos tres meses.
Córdoba siente más el golpe
La retracción industrial es un fenómeno nacional, pero no impacta de la misma manera en todo el territorio. En Córdoba encuentra una estructura económica particularmente expuesta por el peso que tienen la metalurgia, la industria automotriz y, fundamentalmente en el interior, la maquinaria agrícola.
Para el sudeste cordobés el problema resulta todavía más cercano. La metalmecánica vinculada al campo forma parte de la identidad productiva de la región y constituye una importante fuente de empleo directo e indirecto.
Por eso, el 7,9% de caída registrado en Córdoba no es solamente un indicador industrial. Es una señal de alerta para uno de los sectores que históricamente motorizaron la economía provincial y que hoy atraviesa uno de sus momentos más delicados.
