El sanatorio dejará de funcionar el 31 de marzo y, desde el 1 de abril, la Clínica Fusavim será el nuevo prestador. Los médicos de cabecera seguirán en Marcos Juárez, pero las prestaciones de mayor complejidad se trasladan a más de 100 km de la ciudad.
Lo antes mencionado lo informó PAMI mediante un comunicado que deja más interrogantes e incertidumbre que certezas.
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MARCOS JUÁREZ – El cierre del Sanatorio Sudeste, previsto para el próximo 31 de marzo, marca un antes y un después en el sistema de salud de la ciudad. En ese contexto, PAMI oficializó cómo se reorganizará la atención de sus afiliados a partir del 1 de abril.
Según se informó, el nuevo prestador será la Clínica Fusavim, con sede en Villa María, a unos 120 kilómetros de distancia, lo que impacta directamente en las prestaciones de mayor complejidad.
El esquema, sin embargo, establece una diferencia central. Los médicos de cabecera que atienden en Marcos Juárez continuarán trabajando en la ciudad, ya sea en otros centros de salud o en consultorios privados bajo cobertura de PAMI, sosteniendo así el primer nivel de atención.
El punto más sensible aparece en el resto del sistema. Las especialidades, las guardias y las internaciones quedarán sujetas al nuevo esquema de derivación, lo que en la práctica implica trasladar la atención fuera de Marcos Juárez.
La medida alcanza a más de 5.500 afiliados que hasta ahora se atendían en el Sudeste, una institución que concentraba gran parte de la cápita del organismo en la ciudad.
Desde PAMI indicaron que el cambio será automático y que no requerirá trámites, ya que la actualización se verá reflejada en la cartilla médica. Además, los afiliados podrán consultar su situación a través de los canales habituales.
El cierre del Sudeste, por su parte, se produjo en un contexto económico complejo, donde —según se había expuesto públicamente— las demoras en los pagos por parte de PAMI jugaron un rol determinante en la imposibilidad de sostener la actividad.
Así, el nuevo esquema deja una atención ambulatoria contenida en la ciudad, pero traslada el eje de la complejidad fuera del distrito, en un escenario que abre interrogantes sobre el acceso real a la salud para miles de afiliados.
