Con una sala colmada, el Coro Infanto-Juvenil Municipal volvió a presentar un espectáculo que ya había cautivado al público el año pasado. Una puesta impecable, grandes músicos y, sobre todo, un grupo que sigue creciendo y demostrando que allí se aprende mucho más que a cantar.

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El Teatro de la Sociedad Italiana volvió a vivir el sábado una de esas noches que dejan algo más cuando se apagan las luces. El Coro Infanto-Juvenil Municipal presentó nuevamente “Del Mar a las Salinas”, el espectáculo estrenado el año pasado y que regresó en una nueva versión ante una sala colmada.

Y volvió a funcionar. Por la música, por la puesta en escena, por el talento de los chicos y también porque arriba del escenario pudo verse el resultado de un proyecto que continúa creciendo, sumando integrantes y consolidándose como uno de los espacios culturales más interesantes de la ciudad.

Detrás de cada canción hay mucho trabajo. El que llevan adelante María José Payero, Candelaria Tisera y Luz Chocobare, responsables de conducir un grupo en el que la exigencia artística convive con otros objetivos igual de importantes.

Porque, como hemos contado otras veces desde Semanario, allí no se trata solamente de cantar bien.

Hay aprendizaje musical, claro. Pero también compromiso con el compañero, respeto, empatía, responsabilidad, pertenencia y esa difícil tarea de aprender a formar parte de un grupo donde cada uno importa y, al mismo tiempo, necesita del otro.

Tal vez por eso lo que ocurre sobre el escenario termina transmitiendo algo especial hacia afuera.

La presentación contó además con el acompañamiento de destacados músicos del ámbito local, que aportaron su talento a una puesta cuidada hasta en los detalles y terminaron de darle forma a una noche espléndida.

Y hay otro engranaje imprescindible que muchas veces no aparece bajo las luces y es la comisión de padres. Familias que acompañan, organizan, colaboran y trabajan para que cada presentación pueda concretarse y para que los chicos tengan la posibilidad de vivir experiencias como la del sábado.

Con el Teatro Italiano colmado, el público acompañó cada momento y reconoció con sus aplausos el enorme trabajo realizado.

Entre los presentes, en primera fila, estuvieron la intendenta Sara Majorel y el intendente electo Germán Font, quienes también disfrutaron del espectáculo.

“Del Mar a las Salinas” volvió a demostrar que hay proyectos culturales cuyo verdadero resultado no se mide solamente por lo que sucede durante una función.

Porque las canciones terminan, las luces se apagan y el escenario finalmente queda vacío. Pero quedan los vínculos, las experiencias compartidas, los amigos, el respeto por el otro y el orgullo de sentirse parte.

Y encima, como alguna vez dijimos desde estas páginas, cantan bien.