Un relevamiento provincial refleja la creciente fragilidad de la economía doméstica. Casi 3 de cada 10 familias tuvieron que pedir dinero prestado para afrontar gastos básicos y el 87% no podría cubrir con recursos propios un imprevisto de $150.000.

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La dificultad para llegar a fin de mes ya no se refleja solamente en la reducción del consumo o en la postergación de determinados gastos. En Córdoba, una amplia mayoría de las familias necesita recurrir al crédito, al fiado o pedir dinero prestado para cubrir una necesidad elemental, la alimentación.

Los datos surgen del último relevamiento del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), que muestra un escenario de creciente vulnerabilidad financiera en los hogares de la provincia.

Durante los últimos 30 días, el 88,5% de las familias tuvo que utilizar alguna modalidad de financiamiento para comprar alimentos. Dentro de ese universo, el 39,3% recurrió al fiado, el 37,9% utilizó la tarjeta de crédito y el 11,3% compró comida con dinero prestado.

El endeudamiento, además, se extiende al conjunto de los gastos cotidianos. El 27% de los hogares reconoció haber pedido dinero prestado durante el último mes para cubrir necesidades básicas.

Entre quienes debieron hacerlo, el 24,8% destinó ese dinero a comprar alimentos, el 19,3% a pagar otras deudas y el 16,6% a afrontar el alquiler.

Sin respaldo ante un imprevisto

Otro indicador permite dimensionar hasta qué punto se redujo el margen económico de los hogares.

Ante la posibilidad de tener que afrontar de manera inesperada un gasto de $150.000, el 48% respondió que directamente no podría pagarlo y otro 39% señaló que necesitaría pedir dinero prestado.

Solamente el 9% podría recurrir a sus ahorros y apenas un 4% dispondría de recursos provenientes de sus ingresos mensuales para hacer frente a esa situación.

La fragilidad también queda expuesta al analizar cuánto tiempo podrían sostenerse las familias si dejaran de percibir sus ingresos habituales.

El 58% aseguró que podría mantener sus gastos durante menos de una semana, mientras que un 34% lograría hacerlo entre una semana y un mes. Apenas el 5% podría resistir entre uno y tres meses y solamente el 3% tendría respaldo para superar ese período.

El deterioro llega a la mesa

La situación económica también tiene consecuencias sobre la calidad de la alimentación. El 43,5% considera que actualmente come peor que hace un año y otro 32,6% sostiene que su situación alimentaria es mucho peor. Sólo el 5,8% percibe una mejora.

El escenario combina menores márgenes económicos, caída del consumo, utilización creciente del crédito y endeudamiento para afrontar gastos cotidianos.

Los números muestran hogares que no sólo tienen dificultades para llegar a fin de mes, sino que cuentan con cada vez menos capacidad para absorber cualquier gasto extraordinario sin recurrir nuevamente al endeudamiento.