En la primera audiencia en la Legislatura de Córdoba, los fiscales Miralles, Pizarro y Di Santo rechazaron irregularidades y defendieron su actuación en la causa. El tribunal, presidido por la legisladora Julieta Rinaldi, desestimó un pedido de nulidad mientras la familia Macarrón volvió a exigir explicaciones tras años de investigación cuestionada.
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El jury contra los fiscales que intervinieron en la investigación del crimen de Nora Dalmasso tuvo su primera jornada este martes en la Legislatura de Córdoba, en un clima atravesado por tensiones, cruces y fuertes planteos judiciales.
Uno de los primeros movimientos de la audiencia llegó de la mano de la defensa del fiscal Daniel Miralles, que solicitó la nulidad del proceso. El planteo fue realizado por el abogado Emilio Andruet, exjuez, quien sostuvo que el juicio sería inconstitucional por la participación de la fiscal general adjunta en el tribunal, cuando —según argumentó— debería estar encabezado por el fiscal general. “Este juicio ya nace viciado”, lanzó. Sin embargo, el tribunal rechazó el pedido y decidió avanzar con el proceso.
En paralelo, uno de los momentos más sensibles de la jornada se dio con la voz de la familia. Facundo Macarrón, hijo de Nora Dalmasso, habló con la prensa y volvió a poner el foco en las falencias de la investigación. “Queremos que nos expliquen por qué nos hicieron lo que nos hicieron. No nos merecemos esto como sociedad”, expresó, visiblemente crítico. También remarcó que nunca recibieron disculpas y cuestionó el rumbo que tomó la causa durante años: “Seguimos preguntándonos por qué decidieron investigar de esa manera”.
Del otro lado, los fiscales apuntados salieron a sostener su trabajo. Javier Di Santo protagonizó uno de los pasajes más emotivos al quebrarse durante su exposición. En su descargo, defendió la línea investigativa y aseguró que se trató de un trabajo “serio, profundo y acabado”, negando la existencia de negligencias o irregularidades.
En la misma línea, Daniel Miralles sostuvo que su actuación fue “correcta, razonable y lógica” y defendió la investigación contra Marcelo Macarrón como una decisión “necesaria y obligatoria” en el contexto de la causa.

Más enfático aún fue Luis Pizarro, quien directamente cuestionó una de las pruebas centrales del expediente. “La prueba de ADN contra Bárzola es nula”, afirmó, al tiempo que sugirió que la escena del crimen pudo haber sido manipulada. Según su planteo, el lugar presentaba condiciones “perfectas, inmaculadas”, lo que abriría dudas sobre la hipótesis de un ataque sexual.
Así, el jury comenzó con posiciones firmes y sin concesiones: de un lado, los fiscales defendiendo cada paso de la investigación; del otro, la familia reclamando explicaciones tras casi dos décadas de un caso que sigue sin respuestas claras. La discusión recién empieza, pero el tono ya anticipa un proceso cargado de tensión y alto impacto público.
