La mora en los créditos de los hogares alcanzó el 18% y acumula 21 meses consecutivos de crecimiento. Más de una cuarta parte de las personas con financiamiento registra atrasos y la situación se vuelve todavía más crítica entre quienes recurren a tarjetas no bancarias y fintech. El endeudamiento se consolida como una de las caras más preocupantes de la economía cotidiana.

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Las dificultades de las familias para llegar a fin de mes ya no se reflejan solamente en la caída del consumo. Cada vez con mayor fuerza aparecen también en las deudas y, fundamentalmente, en la imposibilidad de pagarlas en tiempo y forma.

Según los últimos datos del Banco Central correspondientes a julio, la mora de los créditos destinados a las familias llegó al 18%, marcando además 21 meses consecutivos de crecimiento. El deterioro muestra una tendencia persistente y da cuenta de presupuestos familiares cada vez más ajustados.

El problema adquiere otra dimensión al observar la cantidad de personas involucradas. El 26,6% de quienes poseen algún tipo de crédito registra atrasos en sus pagos, es decir, más de uno de cada cuatro deudores.

La situación resulta especialmente delicada entre quienes recurren a alternativas de financiamiento por fuera del sistema bancario tradicional. En las tarjetas no bancarias y fintech, la mora alcanza el 31,3%, un nivel sensiblemente superior al promedio.

Detrás de esos porcentajes aparece una realidad cotidiana. Los hogares que utilizan el crédito no necesariamente para realizar grandes compras, sino también para sostener gastos habituales frente a ingresos que encuentran cada vez más dificultades para acompañar el costo de vida.

Una deuda que ya alcanza los $99,4 billones

El volumen total de deuda de las familias llegó a $99,4 billones, de acuerdo con los datos difundidos. El número permite dimensionar hasta qué punto el financiamiento se convirtió en una herramienta habitual para sostener el consumo.

El fenómeno se complementa con otro dato contundente conocido en los últimos días: el 92,3% de las familias argentinas mantiene algún tipo de deuda activa, mientras que alrededor del 44% destina más de la mitad de sus ingresos mensuales al pago de cuotas y compromisos financieros.

La combinación resulta preocupante. No se trata únicamente de que haya más hogares endeudados, sino de que una proporción creciente encuentra dificultades para cumplir con esas obligaciones.

Durante mucho tiempo, el crédito funcionó como una herramienta para anticipar consumo o adquirir bienes que no podían pagarse de contado. En el escenario actual, para muchas familias pasó a convertirse en un mecanismo para cubrir el desfasaje entre lo que ingresa y lo que cuesta sostener los gastos del mes.

Los 21 meses consecutivos de aumento de la mora muestran que el problema dejó de ser coyuntural. Mientras el endeudamiento se extiende y crecen los atrasos, cada vez más hogares ingresan en una rueda difícil de cortar de tomar deuda para sostener gastos, destinar una porción creciente del ingreso a pagarla y volver a necesitar financiamiento para llegar a fin de mes.

Una fotografía que, más allá de los indicadores macroeconómicos, expone con crudeza dónde se siente buena parte del ajuste, en el bolsillo de las familias.