Sesenta y cinco años parecen apenas un número. Hasta que uno intenta medir todo lo que cabe dentro de ese tiempo.

  Generaciones enteras. Miles de nacimientos. Despedidas. Gobiernos de distintos colores políticos. Democracias y dictaduras. Crisis económicas. Festejos inolvidables. Tristezas compartidas. Una ciudad que cambió una y otra vez.

  Y, mientras todo eso ocurría, hubo algo que nunca dejó de estar… SEMANARIO

Por Fernando Molina, Director de SEMANARIO

 

Sesenta y cinco años parecen apenas un número. Hasta que uno intenta medir todo lo que cabe dentro de ese tiempo.

Generaciones enteras. Miles de nacimientos. Despedidas. Gobiernos de distintos colores políticos. Democracias y dictaduras. Crisis económicas. Festejos inolvidables. Tristezas compartidas. Una ciudad que cambió una y otra vez.

Y, mientras todo eso ocurría, hubo algo que nunca dejó de estar.

Cada jueves.

Puntual.

Desde aquel 21 de julio de 1961, SEMANARIO llegó a los hogares de Marcos Juárez con el compromiso de contar lo que pasaba en la ciudad. Durante décadas lo hizo en su tradicional edición impresa de los jueves y, desde 2019, continúa exclusivamente en formato digital, adaptándose a una nueva manera de informar, pero sin renunciar a los valores con los que nació.

Porque cambiaron las rotativas. Cambió el papel. Cambió la tecnología. Cambiaron los formatos. Lo que nunca cambió fue la necesidad de contar las historias de nuestra gente con honestidad, independencia y compromiso.

Cada edición fue, y sigue siendo, mucho más que un conjunto de noticias. Es una parte de la memoria colectiva de Marcos Juárez. El registro de sus alegrías y de sus tristezas. De sus logros y de sus desafíos. De esos pequeños hechos cotidianos que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en historia.

Durante 65 años nos permitieron entrar en sus hogares. Primero cada jueves con el diario en las manos; hoy, a través de una pantalla. Ese privilegio es, probablemente, el mayor reconocimiento que un medio de comunicación puede recibir.

Nada de esto hubiera sido posible sin quienes soñaron este medio hace 65 años, sin quienes lo hicieron crecer, sin los anunciantes que confiaron, sin cada colaborador que dejó su huella y, sobre todo, sin los miles de lectores que, generación tras generación, eligieron seguir acompañándonos.

Hoy me toca el enorme privilegio de dirigir este medio. Y no puedo evitar emocionarme al pensar en la responsabilidad que eso significa.

No nací en Marcos Juárez. Pero hace muchos años elegí esta ciudad para vivir. Elegí formar aquí mi familia y que aquí naciera mi hijo. Porque hace tiempo entendí que el lugar donde uno decide construir su vida termina convirtiéndose también en su casa.

Por eso, dirigir el medio de comunicación más antiguo de la ciudad, y de todo el Departamento, no representa solamente un desafío profesional. Representa un inmenso orgullo y una enorme responsabilidad. La de honrar el trabajo de quienes construyeron esta historia y seguir ejerciendo un periodismo serio, independiente y comprometido con la comunidad.

Gracias a quienes estuvieron antes. Gracias a quienes hoy forman parte de este camino. Y, especialmente, gracias a cada lector que, durante estos 65 años, nos permitió entrar en su hogar y formar parte de la historia de su familia.

Si hay un patrimonio que SEMANARIO construyó a lo largo de estas seis décadas y media, no está solamente en su historia ni en su trayectoria. Está, sobre todo, en la confianza. En que, cuando alguien lee una noticia publicada por Semanario, sabe que puede creer en ella.

Ese es nuestro mayor capital. El legado más valioso que recibimos y el compromiso más importante que asumimos de cara al futuro.

Que así siga siendo.

Felices 65 años, querido SEMANARIO.

Felicidades para todos. Porque como digo cada año, cuando cumple años SEMANARIO, cumplimos años todos los marcosjuarenses.