Con una inversión que supera los 150 millones, el Gobierno de Córdoba refuerza el Hospital Abel Ayerza para sostener la atención de jubilados en medio del conflicto con PAMI.
El gobernador Martín Llaryora habló de una “crueldad inédita” por parte de la Nación y apuntó a la desprotección del sector más vulnerable.
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MARCOS JUÁREZ – En un escenario sanitario cada vez más tensionado, la Provincia decidió avanzar con un plan de emergencia para reforzar el hospital Abel Ayerza y contener una demanda que crece al ritmo del deterioro en la cobertura de PAMI. La intervención, en los hechos, expone con crudeza el vacío que dejó el sistema nacional en la atención de jubilados.
El sistema público comenzó a absorber pacientes que antes contaban con cobertura privada o del propio PAMI, generando una presión inédita sobre la estructura sanitaria local. El contexto, además, se agrava ante la inminente llegada del invierno y el aumento de enfermedades respiratorias.
Frente a ese escenario, el Gobierno provincial puso en marcha una intervención integral que permitirá ampliar la capacidad de respuesta del hospital. La obra contempla la incorporación de nueve camas de internación —seis de piso y tres de terapia intermedia— y la reconfiguración de la guardia central.
En ese sector se habilitarán cinco camas con oxígeno y monitoreo para internaciones breves, además de un shock room completamente equipado, pensado para atender situaciones críticas con mayor rapidez.
El objetivo es descomprimir la demanda hospitalaria y garantizar la atención de pacientes que requieran internaciones de corta duración —entre 24 y 48 horas—, muchos de ellos adultos mayores, para luego derivarlos a centros de mayor complejidad, como el Hospital de Villa María.
La inversión supera los 150 millones de pesos e incluye equipamiento clave como camas, monitores multiparamétricos e insumos para emergencias. También se realizará la adecuación del sistema de gases medicinales, fundamental para mejorar la atención en áreas críticas como la guardia, el quirófano y la sala de partos.
A la par, se incorporarán seis enfermeros y cinco médicos, en un intento por sostener la cobertura de guardias en un contexto de alta exigencia.
El refuerzo sanitario se completa con la incorporación de una ambulancia UTIM de alta complejidad, que será la tercera unidad del hospital y permitirá mejorar la respuesta ante emergencias.
Pero más allá de las obras y los números, el trasfondo es político y social. Fue el propio gobernador quien lo expuso sin rodeos y habló de una situación de “crueldad inédita” hacia los jubilados, cuestionando el impacto de las decisiones del Gobierno nacional sobre el sistema de salud.
Mientras tanto, en Marcos Juárez, la escena es cada vez más evidente. Más pacientes, más demanda y un sistema que se sostiene como puede.
