El dirigente del PRO finalmente ocupó la banca que dejó Alejandro Ros Artayeta luego de una extensa discusión reglamentaria que postergó su jura hasta la apertura de sesiones ordinarias.
En el recinto estuvo el ex intendente Pedro Dellarossa, una presencia cargada de significado político.
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MARCOS JUÁREZ – Después de casi tres meses de idas y vueltas políticas e interpretaciones reglamentarias, Mariano Fidelio finalmente asumió como concejal de la ciudad. El dirigente ocupó la banca que dejó vacante Alejandro Ros Artayeta y se incorporó formalmente al bloque de Juntos por Marcos Juárez dentro del Concejo Deliberante.
La demora en su llegada al recinto tuvo como eje una discusión institucional que atravesó buena parte del verano político local. Desde la conducción del Concejo se sostenía que el corrimiento en la lista debía concretarse durante el período de sesiones ordinarias y no en extraordinarias, argumento que terminó postergando la asunción hasta el inicio del nuevo período legislativo.
En ese contexto, el propio Fidelio había salido públicamente a reclamar que se habilitara su incorporación al cuerpo, planteo que expresó en redes sociales y que rápidamente encontró eco en el debate político de la ciudad.
La jura finalmente se concretó, pero la escena que acompañó el momento dejó una lectura política inevitable. En el recinto estuvo presente el ex intendente Pedro Dellarossa, quien respaldó con su presencia a quien integró su equipo durante los años de gestión municipal. No fue una foto casual.
La renuncia de Ros Artayeta, presentada el 4 de diciembre ante la intendenta Sara Majorel, había sacudido al oficialismo con fuertes cuestionamientos a la administración municipal, al mencionar presuntas “falta de transparencia” y “situaciones poco claras”. Aquellas declaraciones generaron ruido dentro del propio espacio político y dejaron al descubierto tensiones que ya venían gestándose.
Incluso algunos dirigentes del oficialismo —entre ellos el presidente del Concejo Deliberante, Javier Barletta, y la concejal Maite Cisneros— llegaron a interpretar públicamente que aquella salida respondía a un movimiento político impulsado por Dellarossa.
Con la asunción de Fidelio el oficialismo recupera formalmente la banca vacante dentro del cuerpo legislativo. Sin embargo, en los hechos su llegada también vuelve a poner en escena las diferencias internas que atraviesan al espacio gobernante.
La aritmética del Concejo vuelve a ordenarse. La política, en cambio, parece seguir en plena discusión.
